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.../...Felicidad.

Tú eres Eso que lo impregna todo.
Mires donde mires,
el mundo solo es tu reflejo.
Si prestas atención a los espacios vacíos, al espacio vacío
verás que las palabras no interrumpen el silencio,
que las cosas no ocupan espacio,
que el dia y la noche, el tiempo y el espacio
no añaden ni quitan nada a la eternidad.
Si prestas atención al Vacío,
si te prestas atención a Tí Mismo
la atención volverá a su verdadero hogar.
Nada ni nadie podrá nunca perturbarte
porque el Si Mismo es todo lo que hay.
Mira, el Ser no es un refugio
no es nada que pueda salvarte o aniquilarte
Quien o que podría hacer nada
en Eso que Es todo lo que hay?
Allí no hay nadie, simplemente
descansa en la nada, y se Tú Mismo.
Vuelve tu mirada a Aquello
que es tanto la fuente de tus ojos
como de todo lo que ves,
observa que Eso y no el tú de tu mente,
es el Observador de todo lo que existe.
Vuélvete hacia Aquello que no puede ser contemplado ni visto,
deja que su mirada te absorba por completo,
y permanece en paz allí, solo eso.
La felicidad no es nada externo, nada
que pueda obtenerse o alcanzarse,
porque la felicidad Eres Tu Mismo,
la felicidad es tu sagrado y eterno estado natural.
Mi felicidad no tiene otra causa que si misma:
Ni joyas ni tesoros, ni bienes ni logros
pueden incrementar en nada mi felicidad
Ni miserias ni penalidades, ni privaciones ni fracasos
la pueden menguar.
Mi felicidad es inalterable, tal vez absurda e incomprensible,
pero es Real, porque Es Todo lo que Existe...
Mi felicidad soy Yo mismo, no depende de nada...
Ni cielos ni infiernos me la pueden arrebatar.
Si me abandonas solo abandonas este cuerpo
Si te quedas conmigo solo te quedas con este cuerpo
Si me matas solo matas este cuerpo.
Si me salvas solo salvas este cuerpo.
Yo Soy Todo lo que Existe:
Mi Ser es Infinito.
Mi Consciencia esta en todas partes
porque fuera de ella no hay nada, solo imaginaciones.
Mi Bienaventuranza es Eterna
no conoce principio ni final.
Sat-Chit-Ananda
es la fuente y la meta de todas las búsquedas,
el sentido y la culminación de toda existencia
que se busca a sí misma.
Pero sólo se revela
cuando el buscador se da cuenta de que allí no hay nadie,
de que nada existe salvo el Si Mismo
Chitta.

.../...El buscador es lo buscado

En una de las sesiones, un visitante le dijo: "Maharaj, tal vez seas un jnani perfecto, pero cuando te veo cantando bhajans con tal emoción, me siento sumamente feliz de que la devoción aún se aferré a ti con tanta firmeza". Maharaj respondió al momento: "Todo tiene su sitio en el mundo al igual que en nuestra rutina diaria. Lo importante es comprender cuál es la situación real, tener la perspectiva correcta. La devoción y la reverencia son convenientes en tanto se las reconozca como lo que son, es decir, afectividad, y en esa medida, una atadura. Y cuando se ve algo como lo que es, pierde su fuerza, y si uno se involucra en eso, las cadenas se hacen cada vez más fuertes. Todos los sentimientos y emociones (apego, devoción, etcétera) se basan en la dualidad y en tanto estos sentimientos continúen dominando nuestro punto de vista, la dualidad seguirá teniendo un asidero firme y será inasequible la santidad verdadera, la totalidad, la unicidad. La visión total es tan clara y simple que uno no puede más que reír, y hasta ser en apariencia irreverente, cuando mira la fantástica superestructura de superstición y misterio que se ha erigido sobre y en torno a la sencillez elemental que es la Verdad "Comprende cuan simple y directo es esto: Yo -intemporalidad- soy conciencia total en sí que no es conciente de esta conciencia; subjetividad total, sin la más mínima partícula de objetividad. Yo me manifiesto a través de la conciencia, de la dualidad, por medio de las ideas de sujeto y objeto, de los conceptos de espacio y tiempo y de la diversidad de opuestos interdependientes, sin los cuales no sería posible la manifestación y la objetivación. Toda manifestación es mi expresión, un reflejo de mí mismo en el que me manifiesto en cada ser sensible. Este objeto, este ser sensible, parece obrar y, erróneamente, se considera el sujeto. Pero Yo soy la única subjetividad y todo movimiento en el mundo manifestado es mi objetivación en la conciencia, la cual en realidad soy yo. Todos los objetos fenoménicos, aspectos de lo que soy, se vuelven perceptibles para los sentidos cuando se extienden en mi manifestación en función del "espacio" y cuando se miden de acuerdo con mi manifestación en función del "tiempo".
"Así pues, de nueva cuenta la verdad simple y obvia: esto-aquí-ahora, toda manifestación sensorialmente percibida, no es distinta de lo que soy yo en mi unicidad. Y, desde luego, todo objeto sensible puede decir esto.
"Una vez que comprendes con claridad esta condición tan simple, puedes hacer lo que quieras mientras transcurre el tiempo de vida que se te ha asignado. Date gusto, si así lo quieres, con la devoción y la reverencia, canta bhajans, pero entiende lo falso como falso. Comprende que no hay nada religioso o reverenciable en el proceso de la manifestación, el cual ocurre de manera espontánea y en el que tú como entidad individual no estás en modo alguno  implicado".

Ramesh Balsekar -

Tomado del Blog:

Bhagavan Sri Ramana Maharshi AUTOINDAGACIÓN

 http://tinavilo.blogspot.com/ 

…/…El que observa.,,

De Ti al Infinito.
Lo que vas a hacer ahora es simplemente observar.
Simplemente deja suelta a la mente para que lea esta página libre y en actitud serena y receptiva mientras tú observas el hecho de la lectura en sí.
Si una frase tiene sentido, bien, si no, continúa observando relajadamente mientras la mente lee para ti:

Lo que eres, es la conciencia que está presenciando la lectura de esta página ahora mismo por intermedio de la mente. Tú no te puedes encontrar pues nunca te has perdido de ti mismo: siempre has sabido que tú eres tú. Tampoco te puedes observar a ti mismo, pues no hay otro tú al que puedas observar. Solo hay un único Sí Mismo. Y esto eres tú.

Tú eres la luz, el trasfondo permanente de todo lo que surge, el espacio en el que todo surge, y no hay nada fuera de Ti. Es por esto que Eres la paz completa y la belleza que irradia en todas direcciones.  Surge todo en el espacio de esta “YOSOYdad” Tuya, en este espacio infinito, en esta apertura pura que Eres.

Lo que la mente piensa que tú eres, es un objeto, un cuerpo, como lo es un árbol, o un elefante o una nube que aparecen y desaparecen en el espacio ilimitado del Yo que Tú realmente Eres.

Ahora no estoy hablándole a lo que la mente piensa que eres, sino te estoy hablando a ti, que puedes observar a la mente que piensa, y que Eres Este Yo omnipresente que da cabida y espacio y que es presencia pura, observador testigo de las formas. Tú Eres observador conciencia de todo a cada momento. Eres lo Absoluto. Lo Absoluto es presencia, que esta observando a la mente que esta leyendo esta página.

¿Dime, estás presente, observando a la mente que esta leyendo esta página?

 El Yo Soy es consciente de lo que la mente piensa que eres y es consciente de la lectura que la mente hace de esta página.

Tú no eres un cuerpo ni ninguna otra forma. Tú eres lo que es consciente de la mente, del cuerpo y del mundo.

Eres la “YOSOYdad” que en si misma no puede ser vista, sino únicamente sentida, sentida como una certeza absoluta, una incuestionable Identidad, YO SOY el que SOY eternamente, intemporal y continuamente, más allá del tiempo.

Sólo es real esta “YOSOYdad” en todas las orientaciones y es esta YOSOYdad, la que le imparte sensación de realidad a todo lo que viene a existencia.

Todo surge espontáneamente en el espacio de esta gran perfección que es este Yo Soy, que está presenciando el hecho de leer esta página ahora mismo.

Y tú eres únicamente este puro Yo Soy. Y aunque Tú hayas enfocado y concentrado tu atención en lo que la mente piensa que tú eres, Tú siempre has sabido que tú eres puro Yo Soy. Nunca hubo un momento en que no supieras que tú eres tú. La mente nunca podría recordar un momento en el que tú no fueras tú. Lo único que la mente puede recordar es algo que ella pensó que eras o habías hecho tú.

Sólo existe un único Yo Soy. No lo puedes alcanzar, pues ya lo eres. No lo puedes observar, porque eres tú quien está observando ahora mismo y no hay otro yo al cual puedas observar.

Esto significa que todo, simplemente, surge en ti que eres conciencia: el mundo entero surge en ti momento a momento. Tú eres este espacio en el cuál todo surge espontáneamente y sin esfuerzo. Tú eres ese Uno. Tú siempre has sido ese Uno que todo lo ve. Sólo existe ese Uno. No supongas que estas buscando ese Uno. No supongas que has olvidado ese Uno. Lo único que siempre has sido, lo único que siempre has sentido, lo único que en verdad estás sintiendo ahora mismo es ese Uno: la talidad, la presencia, la naturaleza sin forma de todo tal como surge en tu Yo – la simple sensación de Ser –

Mira las nubes: están surgiendo en tu conciencia, están surgiendo en ti. Las nubes están fuera de lo que la mente piensa que eres pero dentro de tu Yo. Mira el cuerpo y esta sala. El cuerpo está en esta sala, mas ambos, el cuerpo y la sala, surgen EN tu conciencia. Tú estás literalmente sosteniéndolos en tu conciencia amorosamente. Las montañas están apareciendo en tu conciencia: están surgiendo en ti y tú las sostienes amorosamente en tu conciencia, abrazas lo que va surgiendo como el amante abraza al amado. Las montañas están surgiendo fuera de lo que la mente piensa que eres pero en el interior de tu Yo. Las nubes, las montañas, y el nombre y la forma con los que la mente te identifica están todos, simultáneamente y sin esfuerzo, surgiendo en este Yo, lo que está observando la lectura de esta página.

Todo lo que está surgiendo lo hace en esta inalterable “YOSOYdad”, que no es una cosa, un objeto o una persona, sino la apertura o el espacio en el que todas las cosas, objetos y personas pueden surgir.

Este en Si Mismo, vacío, esta apertura, este grandioso espacio es tu Yo, es lo que siempre has sido, lo que eres antes de que algo nazca, lo que eres antes del Big-Bang. No hay antes y después para este ahora que es el Yo Soy. Sólo existe este ahora del Yo que está observando la lectura de esta página en este preciso momento. No hay un pasado y un futuro en este interminable ahora.

Todos los antes y todos los después son una sucesión de eventos que se siguen unos a otros en un único e imperecedero ahora; surgen en esta conciencia presente.

Sólo existe esta belleza radiante, omnipresente, sin inicio, sin fin, no-nacida, imperecedera, que es consciente de esta página, que es consciente de este universo, y que encuentra todo esto EN el espacio que es. Por lo tanto, todas las cosas surgen en la inalterable PAZ que las sostiene en su amoroso interior. El cuerpo y el nombre con los cuales la mente te identifica, están en el universo; el universo está en ti.

Por eso, sé solamente este Yo único omnipresente que está observando la lectura de esta página. No le estoy hablando a lo que la mente piensa que eres, te estoy hablando a ti. Deja a lo que ella piensa que eres aparecer y desaparecer como cualquier objeto. Permite que su nombre y su forma aparezcan, permanezcan por un momento, y desaparezcan.

¿Qué tiene esto que ver contigo? Todos los objetos aparecen, existen, y desaparecen en el vasto espacio  en la vacuidad que es conciente de este momento, y de este y de este y de este. Y, sin embargo, este momento no tiene fin, nunca has sentido realmente que el presente hubiese llegado a su término porque eso nunca acontece, el presente es la única cosa que es real. Este ahora, esta simple sensación de Ser, es exactamente la misma sensación o conciencia en la que esta página flota, en la que la mente que piensa que eres algo flota y en la que las nubes flotan.

Eres este constante presente, no hay nada fuera de ti – no puedes ver más allá de este presente intemporal, porque no hay nada fuera de ti.

Ahora, ahora, ahora, es todo lo que conocerás, y este continuo presente es, simplemente, otro nombre para el Yo espacioso en el que surge el cosmos entero, como una radiante, jubilosa, extasiada sensación de felicidad y un deseo de compartir esta alegría infinita.

Porque esta página y las montañas y las nubes todas surgen en ti que eres conciencia, no hay nada fuera de ti. Que no exista nada, literalmente, fuera de ti significa que no existe nada, literalmente, que te pueda amenazar.

Una vez que has despejado esta Identidad, devienes PAZ. Porque ya eres, directamente, inmediatamente, e íntimamente “eso” que está observándolo TODO ahora mismo, has recordado ser Dios directa, inmediata, inequívoca e innegablemente. Y porque reconoces a Dios aquí y ahora mismo, como al propio Yo Mismo que estoy observando a la mente que va leyendo esta página, y sé que, finalmente, verdaderamente, profundamente estoy en casa, el lugar que siempre he conocido y del que me había distraído.

Por lo tanto, ya dejo de fingir. Confieso que Soy Dios. Confieso que Soy Amor y Belleza. Confieso que Soy la Verdad inalterable que “los sabios” han estado buscando durante siglos. Confieso que Soy la Paz que supera toda comprensión. Confieso que estoy tan arrebatadamente feliz que tuve que manifestar este mundo entero sólo para dar testimonio de la belleza radiante que no podía contener solo en y para Mi Mismo. Confieso que Soy el testigo de esta página, el Yo de este y todos los mundos, el único verdadero Espíritu que mira a través de todos los ojos y oye a través de todos los oídos, y me extiendo en amor y compasión para abrazar los propios seres que Yo Mismo creó en una extasiada danza eterna que es el secreto de todos los secretos.

Y confieso que Soy Yo Solo, que Soy literalmente el Único pues no hay otros para mi Único Yo. Hay ciertamente “otros” para lo que la mente piensa que soy pero, como todo nombre y toda forma aparecen temporalmente y luego desaparecen en la conciencia permanente que Soy Yo, no tengo otro, porque eso que la mente piensa que soy y todos los “otros” aparecen y desaparecen en Mi Mismo. El Único Yo, que está observando la lectura de esta página. 
Ken Willber

...//...OBSERVAR... NO IDENTIFICARSE.

Hasta cierto punto observar el cuerpo es sencillo, las sensaciones de calor, humedad, tensión, presión, son fácilmente identificables. El paso siguiente es incluir a la mente como objeto de observación. La técnica es igualmente simple. Solo hay una forma de escapar del círculo del apego y de poder vernos claramente: debemos salir de la pequeña mente y observarla. Aquello que observa no piensa, porque el observador puede observar el pensamiento. Debemos observar la mente y ver que es lo que hace. Debemos ver la forma como ella produce su cúmulo de pensamientos egocéntricos, creando tensión en el cuerpo. El observador no critica; juzgar no está entre las cosas que hace el observador. Este solamente mira y refleja, como un espejo. El espejo sigue siendo espejo, un espejo vacío. El observador ni siquiera acepta sólo observa.
Esta actitud nos conduce directamente a la desidentificación propia de la presenciación.

...//...De los Buenos Deseos del Todo-Bondad

“El Fundamento de todo es increado, incompuesto, independiente, más allá del concepto mental y de la definición verbal. A Eso no pueden aplicarse los términos Sangsára ni Nirvána. Comprenderlo es alcanzar el Estado Búdico. No comprenderlo es vagar en el Sangsára.. “Al desconocer el Fundamento, los seres se equivocaron. Fueron abrumados por la oscuridad de la inconsciencia, de donde surgió la ignorancia y el error. Inmerso en el error y oscurecido por la ignorancia, el “conocedor” quedó confundido y temeroso. Luego brotaron los conceptos de “Yo” y “los Otros”, junto con el odio. Cuando éstos se robustecieron, nació la ininterrumpida corriente de la evolución sangsárica. Después florecieron los “cinco venenos” de las obnubiladoras pasiones –codicia, ira, egoísmo, engaño y celos- y se produjo la interminable cadena del aciago karma. “De esa manera, la raíz misma del error entre los seres sensibles es la ignorancia inconsciente. Y, en virtud del poder de los Buenos Deseos que pertenecen a Mí, el Ádi-Buddha, ojalá que cada uno de ellos descubra la mente radiante e inmaculada, innata en toda cosa viviente.”  
Buddha Samanta-Bhadra

.../.Jamás se está ausente o inconsciente, la diferencia esta en donde se centra la atención...

Cuando el Ser se extingue, queda lo Absoluto.
A todo aquél que se sumerge en el Si Mismo le llega el momento de vivir una de las experiencias clave y más extraordinaria que le va a hacer comprender la naturaleza ilimitada de la Conciencia.
¿Cuán amplia es la Conciencia?
Nada, absolutamente nada sucede fuera de tu Conciencia, sólo que tu mente, lo que aparentemente te mantiene a ti esclavizado a su mundo personal, te creará más de una posibilidad y te dará más de una razón para negar la simplicidad de lo evidente. Desafortunadamente para el buscador, toda gran verdad está velada por su simplicidad.
¿Es la Conciencia, solo tan amplia como los cinco sentidos del cuerpo le permiten?
En la pantalla donde se representa el drama de la existencia, cada individualidad es a la vez el actor y el observador. En cuanto al actor, es una experiencia muy cotidiana, ¿no? En lo que respecta al  observador, posiblemente algunas veces lo notamos, porque aunque muy parcial y momentáneamente, también se nos hace evidente de vez en cuando. ¿Y en cuanto a la pantalla donde se proyectan las escenas, La Conciencia, qué podemos decir?
Definamos Conciencia como el “campo de lucidez” donde las impresiones aparecen y desaparecen, definamos también, mente, como el re-conocimiento de las mismas.
Las impresiones que aparecen y desaparecen en la Conciencia son fenómenos puros carentes de características o significados propios, pero son captados o percibidos por la función mental de la memoria que distingue a cada una de ellas evaluándolas, catalogándolas y así, convirtiéndolas en objetos con características propias y diferentes, y por lo tanto separados. Es decir, que en la Conciencia pura (sin mente-memoria), el ladrido de un perro y la voz humana no tienen distinción entre sí permaneciendo ambas siendo lo mismo, la causa es que no hay memoria (pasado) con que evaluar y diferenciar.
Ante el continuo aparecer y desaparecer de impresiones en la Conciencia, la mente-memoria crea a través de la atención (captación de la Conciencia) una relación dual entre el foco de atención y los objetos producto de la percepción. Este foco es el “yo” que automáticamente aparece ante la distorsión de la percepción creada por la dualidad “yo observador —–>objeto observado”. La dualidad separa al observador de lo observado. Este observador, por medio de la mente, atestigua reconociendo las impresiones, catalogándolas y nombrándolas gracias a la memoria (pasado). Sirva como anécdota que cuando aparece una impresión por primera vez reaccionamos ante ella muchas veces con asombro o curiosidad hasta que decidimos sus características básicas: Agradable o desagradable, bueno o malo, etc… La mente recolecta y organiza todo tipo de información y la almacena para evaluar y crear su propia “realidad” (percepción).
En esta actividad dual, la mente se erige a sí misma como el principio consciente “yo” separado. Dicho sea de paso que el pensamiento “yo-objeto”, no es más que una reacción mental, la primera reacción cuando el cuerpo aparece en ella. Este “yo”, es el actor principal en un escenario proyectado y fragmentado sobre la Conciencia Pura, atiborrado de percepciones con las que también se fragmenta a si mismo.
¿Cómo asume la mente el protagonismo?
La percepción de los objetos como separados, la posesión de un objeto-cuerpo animado asociado a un sonido impuesto, al que llama “mí nombre”, la ensoñación, los pensamientos réplica de la memoria, las emociones, la respiración, el espacio y el tiempo, la expresión mediante el verbo, etc… todo ello crea una ilusión de una entidad con cualidades personales especiales. Esta es la base de nuestra “realidad” o lo que llamamos “yo y mis circunstancias”, es decir, la conciencia-ego, llamada indivi-dualidad.
La Individualidad tiene dos formas observables: la primera es Conciencia de Ser, es decir, la experiencia directa del puro Yo Soy, donde la atención está vuelta sobre sí misma, y la segunda, que es la primera pero identificada con la mente y sus pensamientos, el cuerpo físico, los sentimientos, la personalidad, las posesiones, el tiempo y espacio, y la atención completamente vuelta hacia afuera y, permanentemente identificada con los objetos (mundo) y como un objeto más. Es decir, yo soy esto, o aquello, aquí o allá, antes o después y mío o tuyo. Esta es la conciencia que aun predomina en el mundo.
El proceso a groso modo es así: Cuando aparece en la Conciencia una impresión, el “ego” instantáneamente se da cuenta del impacto y automáticamente lo cualifica como agradable o desagradable, de acuerdo a esta información y por la fuerza del hábito, se genera una reacción energética (shakti), bio-química, a la que se le llama: ternura, felicidad, simpatía, enfado, ira, odio, etc. ésta reacción es lo que conocemos como sentimiento o emoción y éstos a su vez provocan pensamientos de la misma calidad. El “ego” se percibe inmerso y atrapado en esa vorágine energética que se da en el cuerpo físico y reacciona con una acción con unas consecuencias (Karma, causa y efecto). Lo que menos le interesa al ego (la maquina mente-cuerpo) es saber cómo sucede todo esto y qué hacer para librarse de ello pues estas reacciones le dan la sensación de ser real.
Hay dos puntos a tomar en cuenta en todo esto, el primero es que la atención está permanentemente exteriorizada y esto provoca el segundo punto importante, que es la continua identificación con el mundo de los objetos que nos facilita el identificarnos a nosotros mismos como el cuerpo, pensamientos y sentimientos, en una palabra, no nos conocemos en otra forma que ésta.
Para dar explicación y tratar de salir de este embrollo ilusorio, la misma mente que ha inventado todo el embrollo, ha inventado “la solución” creando sistemas filosóficos, formas de fe, técnicas y métodos a cada cuál más complejo, pero donde prevalece el mismo problema de siempre, que estamos identificados con los objetos de la mente, los pensamientos, y esto hace muy difícil romper la ilusión del yo-ego.
Ahora bien, con lo poco que he comentado, ¿Qué piensas acerca de como romper la ilusión del ego?
Por experiencia propia te puedo proponer lo siguiente:
Practica el permanecer en silencio mental tan a menudo como puedas. Al inicio es más importante intentarlo muchas veces durante el día que el tiempo de silencio sostenido en cada intento.
La ausencia de Conciencia de Si Mismo, y la sensación de separación “yo” viene dado por la permanente identificación con la percepción de los objetos.
Vuelve la atención hacia adentro para des-identificarte de la relación dual de separación “yo observador —–>objeto observado”.
Al principio algunos tienen la sensación de, “no me encuentro cuando vuelvo la atención sobre mí mismo”.
Lo que ocurre es que la mente sigue tratando de identificarse con la individualidad y al centrar la atención hacia dentro lo que desaparece es precisamente esa individualidad que funciona en el mundo de los objetos. Poco a poco, con la constancia de esta práctica, el estado natural de Ser o de Sí Mismo, se ira haciendo más continuo, sencillo y sostenible.
Otro ejercicio muy útil sería que, centres tu atención sobre la observación misma o sobre el hecho en si de observar, sin evaluar. Por ejemplo, cuando leas un libro, en vez de centrar la atención en lo que lees céntrala en la misma atención. Observa al que lee. El simple hecho de observar en silencio, sin evaluar, todo aquello que puedes observar logra posicionar a la atención sobre sí misma y empezarás a comprender lo que significa estar presente aquí y ahora. Si eres capaz de hacer esto pronto te reencontrarás como el Si Mismo que eres. Hay muchos, muchísimos ejercicios creados con este primer, y yo diría principal objetivo. Cuando la atención se centra en sí misma se desvela el puro Yo Soy o “campo iluminado” y cuando este aparece surge la Comprensión, el Jnana.
Ahora bien, este es solo un inicio, con el que se pretende romper la dualidad pero no acaba ahí el asunto.
La dualidad, como ya dijimos, es el testigo-observador dirigiendo la mirada (atención) sobre los objetos y se trata de tener siempre la percepción de ser el observador cuando la atención está puesta sobre algo, ya sea un objeto externo como interno. De lo que se trata hasta ahora es de llegar a percibirnos como el observador puro “Yo Soy”, esto romperá automáticamente con la idea errónea de que “yo soy tal cosa o tal otra y mis circunstancias”.
Está también el método de auto-indagación de Ramana Maharshi que es aun más directo y consiste en volver la atención hacia el Si Mismo mediante la constante búsqueda ¿Quién soy yo? repetirse uno mismo esta simple pregunta hasta que la mente quede sin respuesta, da paso a la experiencia directa del puro Yo Soy, “campo iluminado”, “espacio-Conciencia”.
Y esa vivencia será así cuando la atención se mire se vuelque sobre Sí Misma, si esto no ocurre todo método es infructuoso. TÚ eres el foco de atención. Hay que aprender a ver, oir, gustar, sentir y oler con la Conciencia centrada desde “dentro”. ¿Entiendes? Esto es algo que nunca has hecho, de ahí la dificultad inicial en algunos casos para CONOCERTE como el puro Yo Soy que ya ERES. Así pues, el método más directo siempre pasa por el darte cuenta de que estás vivo y seguir el rastro de la existencia que emana del Yo Soy. El Sí Mismo, el Ser es Existencia y a través de ella es posible que te percibas a tí mismo. El paso más difícil es la toma de Conciencia de que eres el Sí Mismo, el puro Yo Soy. Luego la absorción del Yo Soy en lo Absoluto llega por si misma, en silencio.
El segundo paso es relativamente fácil, solo requiere la realización del Si Mismo, que no es más que hacer permanente la percepción de Sí; esto, al silenciar la mente hace que se trasciendan las características egoicas (vasanas), sin embargo, hasta que no se hace permanente se requiere constante practica, es decir, no caer nunca o casi nunca en el olvido. El olvido es la pérdida de la Conciencia del puro Yo Soy, cuando esto sucede, la mente vuelve a ocupar el lugar del puro Yo Soy, con el yo soy esto o lo otro, reforzando así la conciencia egoica. Una vez trascendido el ego, le llega el turno al Sí Mismo. Uno se da cuenta de que el puro Yo Soy se mantiene gracias a que “se mira a si mismo”, esto ciertamente sigue siendo dualidad pero se comprende que para Ser no hace falta ninguna identificación objeto-sujeto, el Ser que YA se ES, se sostiene sin necesidad de estar atado a nada, es un acto muy natural y que no requiere esfuerzo, se sueltan amarras. Luego llega el abandono final. Se pierde la noción completamente del puro Yo Soy, y esto es Nirvana, la extinción del Yo.
¿No es esta extinción del Yo, volver a la inconciencia?
En absoluto. Jamás se está ausente o inconsciente, la diferencia esta en donde se centra la atención, cuando liberas la Conciencia de todo lo superfluo, que es todo lo que no es Conciencia, solo queda lo que siempre ha estado ahí, un campo luminoso que es el transfondo de todo. Es el contenedor de TODO y nada sucede fuera de Ello. Es como la pantalla del cine, ella ES el espacio puro donde aparecen y desaparecen las imágenes. Ella siempre ha estado allí, no se nota mientras la atención esta puesta sobre las imágenes que van y vienen pero si retiras las imágenes solo queda dicha pantalla. Por cierto, en la pantalla del cine se desarrollan por ejemplo escenas donde aparecen grandes incendios, o grandes tormentas, pero la pantalla permanece inafectada por nada, no se calienta con las imágenes del fuego ni se moja con las de las tormentas. Así es el Ser, Eso Eres Tú.
Es como en la música, donde el silencio es el trasfondo de una pieza, que surge y desaparece en él.
Surge un aparente nacimiento y una aparente muerte sucede mientras que Ello está presente e inafectado de todo este movimiento ilusorio. Ello Eres Tú.
El ego no se percata, ni sabe, ni entiende de esto, ni siquiera le interesa, supone que estar vivo es moverse físicamente, pensar, sentir, interactuar con cosas diferentes y separadas para experimentar EN la vida antes de morir. El Ser ES la VIDA manifiesta, es la Realidad Pura de Presencia inafectada y esto es precisamente el meollo de la ilusión, lo Absoluto nada tiene que ver con la existencia, y esto no deja de ser muy terrible, para el ego.
¿Es duro darse cuenta que el resultado final de la búsqueda es no-existencia?
Sin embargo, para tí, no deja de ser un concepto. Y no puedes disfrutar de la sagrada dicha y quietud que se puede experimentar tan solo en el Sí Mismo, a esta dicha y quietud o beatitud se le denomina Ananda. Este estado beatífico es des-identificación completa de todo y eso quiere decir incluso de la existencia. Eso que al ego le parece tan terrible, en estado de beatitud es bendición. Si hubieras sentido por un segundo la paz del Sí Mismo buscarías como loco repetir el instante.
Lo Absoluto está más allá de todo este juego que solo se da cuando hay Individualidad, y no surgen temores ni beatitudes algunas porque no existe tal cosa como “Yo”, el Experimentador, el observador.
Así, todo gira alrededor del sentido de existencia. El valor que le damos o no a la vida depende solo del sentido de ser.
Ahora te pregunto, ¿EXISTE un tipo de experiencia llamada sueños?...
Claro que EXISTE, todos los hemos tenido. Y te pregunto entonces, ¿son reales los sueños?...
No porque algo venga a la existencia significa que sea Real.
El valor de ser, para el ego es mental y visceral. Toda “existencia” es un concepto que defiendes a capa y a espada mientras te identificas con el ego, mientras el sentido de Ser la Vida lo tienes, quizás solo cuando se hace referencia a algo del recuerdo, lo cual es bueno, pero lo olvidas en cuanto tu atención es raptada por otro asunto. La Ilusión es muy poderosa, tanto que potencia tu olvido.
Olvido implica un recuerdo, ¿no es todo recuerdo, la memoria de algo que ya hemos vivido?
Ese recuerdo tiene dos caras, el recuerdo de un estado perdido que recuperas más y más cada vez que Eres el puro Yo Soy. Ese estado es tu estado natural antes de que se desarrollara tu individualidad. El olvido es tan constante que pueden pasar años y siglos entre dos momentos de pura Presencia, y que además, por ignorancia, no los valoras. El “sabor de Ser” es muy añejo, tanto, que no se valora ni se tiene en cuenta siendo esto precisamente lo que da paso al Estado Último.
Cuando el Ser se extingue, queda lo Absoluto.
/…Del Sí Mismo o Yo Soy, a lo Absoluto.
Jesús dice: “la única diferencia entre tú y Yo, es que por ahora tú tienes muchas cosas que Yo no tengo”.
La certeza de nuestra propia existencia nos acompaña desde el sentir más remoto que tenemos de nosotros mismos; ésta certeza está siempre ahí y no tenemos duda alguna de que eso es así, sin embargo, porque es lo más evidente no le hacemos caso creyendo que el Si Mismo o Yo Soy debe ser un estado muy alejado (separatividad) y por lo tanto, algo a adquirir.
La “auto-conciencia” o “enmimismamiento” es una vuelta de la atención hacia “adentro” y es la toma de conciencia o el darse cuenta de la propia existencia como el individuo que soy, pero carente de cualidades personales.
El ejercicio más simple, directo y poderoso que existe para adquirir  auto-conciencia es la práctica insistente del silencio, silencio interior, donde se quitan todas esas cosas que están de más, y así darse cuenta única y absolutamente de que “yo estoy vivo” lo cual lleva irremediablemente a la obviedad de que “yo soy la conciencia y nada más que eso“. También me refiero a esto como “el Vacío”, no porque sea insubstancial o vano, sino porque es un estado libre de objetos, conceptos, etiquetas, diferencias y, es por lo tanto ilimitado, es la pura Luz donde todo es lo mismo, es conciencia pura del todo no-dual, libre de conflictos…
Todo aquél que recupera la capacidad de auto-conciencia, que también podemos llamarlo conciencia de su propia presencia, sabe que él ES permanencia por encima de todas las cosas. La experiencia de nuestra propia existencia, dejando de lado toda teoría adquirida artificialmente a través de libros o enseñanzas, es una experiencia directa, sin intervención alguna de la mente; esto es un asunto de la misma conciencia y, se alcanza por vivencia y no por comprensión.
Simplemente, date cuenta de que estás vivo, ¡¡¡ VIVO y quédate ahí !!!, la experiencia del Yo Soy está asegurada mientras permanezca anclada en el presente silencioso o sea libre de pensamientos, la conciencia del estar vivo, que también podemos llamarla “la presencia”, solamente la experimenta el Yo Soy. No el yo soy esto o aquello, sino únicamente Yo Soy. Esto no es un asunto cuestionable y cualquier duda que aparezca no es más que la ignorancia resistiéndose ante tal simple evidencia.
Y cuando el Ser (Yo Soy) avanza más allá y vacía completamente la Conciencia de Sí, lo que queda es lo Absoluto, el estado natural de Dios. Comienza a Navegar en el Vacío, lo cual es la iluminación.

/…Del Sí Mismo o Yo Soy, y lo Absoluto.

Jesús dice: “la única diferencia entre tú y Yo, es que por ahora en ti sobran muchas cosas que Yo no tengo”.

La certeza de nuestra propia existencia nos acompaña desde el sentir más remoto que tenemos de nosotros mismos; ésta certeza está siempre ahí y no tenemos duda alguna de que eso es así, sin embargo, porque es lo más evidente no le hacemos caso creyendo que el Si Mismo o Yo Soy debe ser un estado muy alejado (separatividad) y por lo tanto, algo a adquirir.
La “auto-consciencia” o “enmimismamiento” es una vuelta de la atención hacia “adentro” y es la toma de consciencia o el darse cuenta de la propia existencia como el individuo que soy, pero carente de cualidades personales.
El ejercicio más simple, directo y poderoso que existe para adquirir  auto-consciencia es la práctica insistente del silencio, silencio interior, donde se quitan todas esas cosas que están de más, y así darse cuenta única y absolutamente de que “yo estoy vivo” lo cual lleva irremediablemente a la obviedad de que “yo soy la consciencia y nada más que eso“. También me refiero a esto como “el Vacío”, no porque sea insubstancial o vano, sino porque es un estado libre de objetos, conceptos, etiquetas, diferencias y, es por lo tanto ilimitado, es la pura Luz donde todo es lo mismo, es conciencia pura del todo no-dual, libre de conflictos…
Todo aquél que recupera la capacidad de auto-consciencia, que también podemos llamarlo conciencia de su propia presencia, sabe que él ES permanencia por encima de todas las cosas. La experiencia de nuestra propia existencia, dejando de lado toda teoría adquirida artificialmente a través de libros o enseñanzas, es una experiencia directa, sin intervención alguna de la mente; esto es un asunto de la misma consciencia y, se alcanza por vivencia y no por comprensión.
Simplemente, date cuenta de que estás vivo, ¡¡¡ VIVO y quédate ahí !!!, la experiencia del Yo Soy está asegurada mientras permanezca anclada en el presente silencioso o sea libre de pensamientos, la consciencia del estar vivo, que también podemos llamarla “la presencia”, solamente la experimenta el Yo Soy. No el yo soy esto o aquello, sino únicamente Yo Soy. Esto no es un asunto cuestionable y cualquier duda que aparezca no es más que la ignorancia resistiéndose ante tal simple evidencia.
Y cuando el Ser (Yo Soy) avanza más allá y vacía completamente la Conciencia de Sí, lo que queda es lo Absoluto, el estado natural de Dios. Comienza a Navegar en el Vacío, lo cual es la iluminación.