Jesús dice: “la única diferencia entre tú y Yo, es que por ahora en ti sobran muchas cosas que Yo no tengo”.
La certeza de nuestra propia existencia nos acompaña desde el sentir más remoto que tenemos de nosotros mismos; ésta certeza está siempre ahí y no tenemos duda alguna de que eso es así, sin embargo, porque es lo más evidente no le hacemos caso creyendo que el Si Mismo o Yo Soy debe ser un estado muy alejado (separatividad) y por lo tanto, algo a adquirir.
La “auto-consciencia” o “enmimismamiento” es una vuelta de la atención hacia “adentro” y es la toma de consciencia o el darse cuenta de la propia existencia como el individuo que soy, pero carente de cualidades personales.
El ejercicio más simple, directo y poderoso que existe para adquirir auto-consciencia es la práctica insistente del silencio, silencio interior, donde se quitan todas esas cosas que están de más, y así darse cuenta única y absolutamente de que “yo estoy vivo” lo cual lleva irremediablemente a la obviedad de que “yo soy la consciencia y nada más que eso“. También me refiero a esto como “el Vacío”, no porque sea insubstancial o vano, sino porque es un estado libre de objetos, conceptos, etiquetas, diferencias y, es por lo tanto ilimitado, es la pura Luz donde todo es lo mismo, es conciencia pura del todo no-dual, libre de conflictos…
Todo aquél que recupera la capacidad de auto-consciencia, que también podemos llamarlo conciencia de su propia presencia, sabe que él ES permanencia por encima de todas las cosas. La experiencia de nuestra propia existencia, dejando de lado toda teoría adquirida artificialmente a través de libros o enseñanzas, es una experiencia directa, sin intervención alguna de la mente; esto es un asunto de la misma consciencia y, se alcanza por vivencia y no por comprensión.
Simplemente, date cuenta de que estás vivo, ¡¡¡ VIVO y quédate ahí !!!, la experiencia del Yo Soy está asegurada mientras permanezca anclada en el presente silencioso o sea libre de pensamientos, la consciencia del estar vivo, que también podemos llamarla “la presencia”, solamente la experimenta el Yo Soy. No el yo soy esto o aquello, sino únicamente Yo Soy. Esto no es un asunto cuestionable y cualquier duda que aparezca no es más que la ignorancia resistiéndose ante tal simple evidencia.
Y cuando el Ser (Yo Soy) avanza más allá y vacía completamente la Conciencia de Sí, lo que queda es lo Absoluto, el estado natural de Dios. Comienza a Navegar en el Vacío, lo cual es la iluminación.

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