De Ti al Infinito.
Lo que vas a hacer ahora es simplemente observar. Simplemente deja suelta a la mente para que lea esta página libre y en actitud serena y receptiva mientras tú observas el hecho de la lectura en sí.
Si una frase tiene sentido, bien, si no, continúa observando relajadamente mientras la mente lee para ti:
Lo que eres, es la conciencia que está presenciando la lectura de esta página ahora mismo por intermedio de la mente. Tú no te puedes encontrar pues nunca te has perdido de ti mismo: siempre has sabido que tú eres tú. Tampoco te puedes observar a ti mismo, pues no hay otro tú al que puedas observar. Solo hay un único Sí Mismo. Y esto eres tú.
Tú eres la luz, el trasfondo permanente de todo lo que surge, el espacio en el que todo surge, y no hay nada fuera de Ti. Es por esto que Eres la paz completa y la belleza que irradia en todas direcciones. Surge todo en el espacio de esta “YOSOYdad” Tuya, en este espacio infinito, en esta apertura pura que Eres.
Lo que la mente piensa que tú eres, es un objeto, un cuerpo, como lo es un árbol, o un elefante o una nube que aparecen y desaparecen en el espacio ilimitado del Yo que Tú realmente Eres.
Ahora no estoy hablándole a lo que la mente piensa que eres, sino te estoy hablando a ti, que puedes observar a la mente que piensa, y que Eres Este Yo omnipresente que da cabida y espacio y que es presencia pura, observador testigo de las formas. Tú Eres observador conciencia de todo a cada momento. Eres lo Absoluto. Lo Absoluto es presencia, que esta observando a la mente que esta leyendo esta página.
¿Dime, estás presente, observando a la mente que esta leyendo esta página?
El Yo Soy es consciente de lo que la mente piensa que eres y es consciente de la lectura que la mente hace de esta página.
Tú no eres un cuerpo ni ninguna otra forma. Tú eres lo que es consciente de la mente, del cuerpo y del mundo.
Eres la “YOSOYdad” que en si misma no puede ser vista, sino únicamente sentida, sentida como una certeza absoluta, una incuestionable Identidad, YO SOY el que SOY eternamente, intemporal y continuamente, más allá del tiempo.
Sólo es real esta “YOSOYdad” en todas las orientaciones y es esta YOSOYdad, la que le imparte sensación de realidad a todo lo que viene a existencia.
Todo surge espontáneamente en el espacio de esta gran perfección que es este Yo Soy, que está presenciando el hecho de leer esta página ahora mismo.
Y tú eres únicamente este puro Yo Soy. Y aunque Tú hayas enfocado y concentrado tu atención en lo que la mente piensa que tú eres, Tú siempre has sabido que tú eres puro Yo Soy. Nunca hubo un momento en que no supieras que tú eres tú. La mente nunca podría recordar un momento en el que tú no fueras tú. Lo único que la mente puede recordar es algo que ella pensó que eras o habías hecho tú.
Sólo existe un único Yo Soy. No lo puedes alcanzar, pues ya lo eres. No lo puedes observar, porque eres tú quien está observando ahora mismo y no hay otro yo al cual puedas observar.
Esto significa que todo, simplemente, surge en ti que eres conciencia: el mundo entero surge en ti momento a momento. Tú eres este espacio en el cuál todo surge espontáneamente y sin esfuerzo. Tú eres ese Uno. Tú siempre has sido ese Uno que todo lo ve. Sólo existe ese Uno. No supongas que estas buscando ese Uno. No supongas que has olvidado ese Uno. Lo único que siempre has sido, lo único que siempre has sentido, lo único que en verdad estás sintiendo ahora mismo es ese Uno: la talidad, la presencia, la naturaleza sin forma de todo tal como surge en tu Yo – la simple sensación de Ser –
Mira las nubes: están surgiendo en tu conciencia, están surgiendo en ti. Las nubes están fuera de lo que la mente piensa que eres pero dentro de tu Yo. Mira el cuerpo y esta sala. El cuerpo está en esta sala, mas ambos, el cuerpo y la sala, surgen EN tu conciencia. Tú estás literalmente sosteniéndolos en tu conciencia amorosamente. Las montañas están apareciendo en tu conciencia: están surgiendo en ti y tú las sostienes amorosamente en tu conciencia, abrazas lo que va surgiendo como el amante abraza al amado. Las montañas están surgiendo fuera de lo que la mente piensa que eres pero en el interior de tu Yo. Las nubes, las montañas, y el nombre y la forma con los que la mente te identifica están todos, simultáneamente y sin esfuerzo, surgiendo en este Yo, lo que está observando la lectura de esta página.
Todo lo que está surgiendo lo hace en esta inalterable “YOSOYdad”, que no es una cosa, un objeto o una persona, sino la apertura o el espacio en el que todas las cosas, objetos y personas pueden surgir.
Este en Si Mismo, vacío, esta apertura, este grandioso espacio es tu Yo, es lo que siempre has sido, lo que eres antes de que algo nazca, lo que eres antes del Big-Bang. No hay antes y después para este ahora que es el Yo Soy. Sólo existe este ahora del Yo que está observando la lectura de esta página en este preciso momento. No hay un pasado y un futuro en este interminable ahora.
Todos los antes y todos los después son una sucesión de eventos que se siguen unos a otros en un único e imperecedero ahora; surgen en esta conciencia presente.
Sólo existe esta belleza radiante, omnipresente, sin inicio, sin fin, no-nacida, imperecedera, que es consciente de esta página, que es consciente de este universo, y que encuentra todo esto EN el espacio que es. Por lo tanto, todas las cosas surgen en la inalterable PAZ que las sostiene en su amoroso interior. El cuerpo y el nombre con los cuales la mente te identifica, están en el universo; el universo está en ti.
Por eso, sé solamente este Yo único omnipresente que está observando la lectura de esta página. No le estoy hablando a lo que la mente piensa que eres, te estoy hablando a ti. Deja a lo que ella piensa que eres aparecer y desaparecer como cualquier objeto. Permite que su nombre y su forma aparezcan, permanezcan por un momento, y desaparezcan.
¿Qué tiene esto que ver contigo? Todos los objetos aparecen, existen, y desaparecen en el vasto espacio en la vacuidad que es conciente de este momento, y de este y de este y de este. Y, sin embargo, este momento no tiene fin, nunca has sentido realmente que el presente hubiese llegado a su término porque eso nunca acontece, el presente es la única cosa que es real. Este ahora, esta simple sensación de Ser, es exactamente la misma sensación o conciencia en la que esta página flota, en la que la mente que piensa que eres algo flota y en la que las nubes flotan.
Eres este constante presente, no hay nada fuera de ti – no puedes ver más allá de este presente intemporal, porque no hay nada fuera de ti.
Ahora, ahora, ahora, es todo lo que conocerás, y este continuo presente es, simplemente, otro nombre para el Yo espacioso en el que surge el cosmos entero, como una radiante, jubilosa, extasiada sensación de felicidad y un deseo de compartir esta alegría infinita.
Porque esta página y las montañas y las nubes todas surgen en ti que eres conciencia, no hay nada fuera de ti. Que no exista nada, literalmente, fuera de ti significa que no existe nada, literalmente, que te pueda amenazar.
Una vez que has despejado esta Identidad, devienes PAZ. Porque ya eres, directamente, inmediatamente, e íntimamente “eso” que está observándolo TODO ahora mismo, has recordado ser Dios directa, inmediata, inequívoca e innegablemente. Y porque reconoces a Dios aquí y ahora mismo, como al propio Yo Mismo que estoy observando a la mente que va leyendo esta página, y sé que, finalmente, verdaderamente, profundamente estoy en casa, el lugar que siempre he conocido y del que me había distraído.
Por lo tanto, ya dejo de fingir. Confieso que Soy Dios. Confieso que Soy Amor y Belleza. Confieso que Soy la Verdad inalterable que “los sabios” han estado buscando durante siglos. Confieso que Soy la Paz que supera toda comprensión. Confieso que estoy tan arrebatadamente feliz que tuve que manifestar este mundo entero sólo para dar testimonio de la belleza radiante que no podía contener solo en y para Mi Mismo. Confieso que Soy el testigo de esta página, el Yo de este y todos los mundos, el único verdadero Espíritu que mira a través de todos los ojos y oye a través de todos los oídos, y me extiendo en amor y compasión para abrazar los propios seres que Yo Mismo creó en una extasiada danza eterna que es el secreto de todos los secretos.
Y confieso que Soy Yo Solo, que Soy literalmente el Único pues no hay otros para mi Único Yo. Hay ciertamente “otros” para lo que la mente piensa que soy pero, como todo nombre y toda forma aparecen temporalmente y luego desaparecen en la conciencia permanente que Soy Yo, no tengo otro, porque eso que la mente piensa que soy y todos los “otros” aparecen y desaparecen en Mi Mismo. El Único Yo, que está observando la lectura de esta página.
Ken Willber
Ken Willber

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