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.../...¿Qué o quién se da cuenta de su propia existencia?

He aquí otra forma de decirnos, sea usted mismo, céntrese en Si mismo, usted siempre está presente, no hay un solo segundo en que no sea usted, no le añada nada, quédese con la sensación, aprenda a aislarla y no la pierda de vista, ella sola le conducirá de vuelta al lugar del cual paradójicamente nunca se ha movido.

Lo primero es tener muy claro lo que significa auto-consciencia, consciencia de yo o la percepción de sí. La palabra que va a suplir aquí a “auto-consciencia” (en algunas ocasiones) será “enmimísmamiento” puesto que es una vuelta de la atención hacia “adentro” y es la toma de consciencia o el darse cuenta de la propia existencia como el individuo que soy, pero carente de cualidades personales.
El ejercicio más simple y poderoso que existe para adquirir  auto-consciencia es la capacidad de darse cuenta de que “yo estoy vivo” y su práctica lleva irremediablemente a la obviedad de que “yo soy la consciencia y nada más que eso
La certeza de nuestra propia existencia nos acompaña desde el recuerdo más antiguo que tenemos de nosotros mismos en la infancia; ésta está siempre ahí y no tenemos duda alguna de que eso es así, sin embargo, porque es lo más evidente del mundo no le hacemos caso pensando que el YO debe ser un estado muy alejado (separatividad) y por lo tanto,  algo a adquirir.
Todo aquél que tiene capacidad de auto-consciencia sabe que él ES por encima de todas las cosas.
La experiencia de nuestra propia existencia, dejando de lado toda teoría adquirida artificialmente a través de libros o enseñanzas, es una experiencia directa, sin intervención alguna de la mente; esto es un asunto de la misma consciencia y, se alcanza por vivencia y no por comprensión.
Simplemente, date cuenta de que estás vivo, ¡¡¡ VIVO y quédate ahí !!!, la experiencia del YO está asegurada sin indagaciones, sin eliminaciones ni negaciones, la consciencia del estar vivo solamente la experimenta el YO SOY. Esto no es un asunto cuestionable y cualquier duda que aparezca no es más que la ignorancia resistiéndose ante tal simple evidencia.
El Ser que se ES siempre está ahí y de momento no te interesa saber si es real o no; céntrate en la vivencia de la auto-existencia y date cuenta de que eres el único en ti mismo que ES; todo lo demás caerá por su propio peso…
Este ejercicio debe practicarse constantemente, claro está que dentro de las posibilidades personales de cada uno, sin embargo, uno debe poner toda la carne en el asador, haciendo cualquier cosa, caminando, comiendo, trabajando, el retorno a la experiencia del estar vivo debe ser constante y eso irá fortaleciendo de una forma natural la presencia de YO que tanto se necesita para dar el salto. El asunto de la eliminación de la ignorancia que impide darse cuenta de que uno ya está realizado viene de la mano de la toma de consciencia de que yo no soy el cuerpo ni las circunstancias personales que me rodean, sino ESE que es capaz (por medio de la atención) de tomar el cuerpo como un objeto separado de Sí Mismo (el Testigo).
No caigas en la trampa de dar por hecho de que ya eres y dejes en segundo plano la experiencia directa del ser, eso ya lo has hecho toda tu vida y esa tendencia te viene desde la niñez, SER es tu condición de siempre y no puedes negar esta evidencia, la verdad es que nunca te has tomado la molestia de ser consciente de de que estás vivo, que en ti está la existencia que es el ser.
Cuando a uno le viene por primera vez y sin esperarlo la vivencia de que YO SOY se de cuenta de que es CONSCIENCIA VIVA, que él es y nunca ha dejado de ser en estado de vigilia ese YO que ha estado buscando y, el ensimísmamiento (hundimiento en la auto-consciencia) es una consecuencia natural para volver a revivir la experiencia. Este ensimísmamiento es darse cuenta de que se ESTÁ VIVO aislándose  de las demás percepciones y la mente nada tiene que hacer en este asunto, el pensamiento se para dejando al descubierto el brillo de la luz de la consciencia, ese espacio sin pensamientos del que tanto y tanto se habla.  YO es la CONSCIENCIA y el espacio libre de pensamientos es la Luz de la Consciencia de YO donde el escenario de la vida se desarrolla.
¿Qué o quién se da cuenta de su propia existencia?, el único que sabe que está vivo en ti mismo y ese eres tú. Párate ahí y no dejes que tu mente te exhiba toda la retahíla de conceptos leídos y nunca vividos. Ese YO que no eres más que tú, el dudoso, el oscurecido y buscador TÚ que se busca a sí mismo, es la Consciencia, el punto de donde parte todo el escenario, y es solamente tu culpa creerte tu propio sueño, de creerte un buscador, un inteligente y especial ser, cuando solo eres un punto de conciencia viva y auto-existente sin cualidad humana alguna. Cuando tú estás ahí, siendo el Yo el pensamiento no aparece porque la mente está vuelta sobre sí misma.
A ti ya no debe importarte si eres real o no, lo que debe importarte es el hundirte en ti mismo y eso es algo de lo que muchos que niegan la existencia del yo no saben hacer porque aún no se han encontrado. Tú eres el punto entre lo Real y lo no real y a través de ti se desarrolla Maya y a través de ti Maya se extingue. Pero eso ya lo vivirás más adelante. El Ser es existencia, Yo Soy es existencia, tu mente y sus efectos sobre ti son ilusión, pero necesitas hundirte en ti mismo, ensimismarte con tanta fuerza que se produzca un corto circuito en la naturaleza máyica. Con poca práctica pronto te darás cuenta que la percepción de ti mismo solo es un gesto mental y que el ser auto-existente no está situado en la cabeza, que de una forma muy natural se vive en el centro del pecho. Cuando esto suceda en ti sabe que ya no estás bajo el influjo de la mente, sabe que la has trascendido. Existencia es Ser y el Ser solo se vive, el único que puede hacerlo eres tú y tú eres el mismo que ahora lee y escudriña intentando comprender lo que lee. De hecho, aquí no se ha dejado de hablar de ti en ningún momento, pero tú necesitas comprender lo que lees, ese gesto te lleva directamente a la confusión, solo date cuenta de que estás vivo y dale una oportunidad a la simplicidad y evidencia de que ya eres y que no tienes que buscarte.
El sabor del ser es lo que siempre ha estado ahí y lo experimentas desde la infancia y estará ahí cuando mente y cuerpo sean un anciano/a, y cuando ambos junto con el mundo pasen, tú serás siempre igual, sin mutar.
Aprende a entimismarte sin perderte de vista, sin dejar que la mente se exteriorice y quede atrapada en las impresiones, para ello al principio necesitarás de una buena dosis de atención, luego con el tiempo no. Sí tienes que mirarte a Ti mismo, mírate no importa, se dual, esa auto-mirada es pasajera, pronto te darás cuenta de que no necesitas hacer ese gesto para estar ahí, la Existencia no necesita ese gesto para nada, cuando llegue ese momento sabrás que la historia ha cambiado. Desecha todo lo que comprendas, lo que en ese momento aprehendas es conocimiento sin valor más tarde, porque tu camino acabará cuando cruces el muro del conocimiento y la ignorancia, cuando llegue ese momento no quedará nadie ahí y lo Absoluto se revelará por sí mismo pero no habrá un yo que lo goce.

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